El nuevo panorama sociocultural en España por Taiki Kubota-Ramírez

sábado 29 de enero, 2011

El nuevo panorama sociocultural en España por Taiki Kubota-Ramírez

Taiki Kubota-Ramírez

CEO de Urban Coach, Coaching Transcultural

 

Licenciado en Psicología y Filosofía por Bates College (Maine, EE.UU), encontró su vocación tras formarse como Coach Profesional en Coaching Corporation (Barcelona). Trabajó en el área de RR.HH. de pequeñas multinacionales durante 3 años antes de emprender en solitario su proyecto Urban Coach, donde ejerce como Coach Transcultural especializado en coaching personal y ejecutivo para expatriados. Después de pasar por Colombia, Japón y EE.UU, actualmente vive y trabaja en España. Apasionado de los idiomas, habla el español, inglés, japonés, un tanto de francés y un poco de turco. Como hobby, pertenece a dos grupos de batucada carioca en Madrid y practica el Reiki de manera regular.

Email: taiki@urbancoach.es

Links:

Blog: http://transculturatus.wordpress.com/

Web: http://www.urbancoach.es/ (en construcción)

Cuando pienso en el significado de lo que es un crisol de culturas, el primer país que me viene a la mente es EE.UU. Este gigante sociopolítico y económico por antonomasia está principalmente compuesto por cuatro grupos: descendientes de los esclavos africanos, inmigrantes europeos, asiáticos y latinos. (Por desgracia, la población de los amerindios que originalmente ocupaba el continente norteamericano fue diezmada de manera súbita tras el desembarco europeo.) Empezando por los colonos de la Europa Occidental del S. XVI que se trajeron consigo esclavos del continente africano, a finales del S. XIX y principio del S. XX, el país vivió un verdadero efecto llamada que contribuyó a la diversificación masiva de sus habitantes. A lo largo de sus poco más de 200 años de historia, EE.UU. ha aprendido, por las buenas y por las malas, a vivir en un estado permanente de aprendizaje respecto a la integración, adaptación y enriquecimiento de las culturas que conviven desde entonces, junto con las incorporaciones más recientes al panorama etnográfico.

Volviendo al S. XXI, esta vez al otro lado del Océano Atlántico, en España, el panorama sociocultural comienza a asemejarse a lo que fue EE.UU. a principios del siglo pasado: las grandes ciudades como Madrid y Barcelona invitan cada vez más a un mayor número de inmigrantes tanto de fuera como de dentro de España. El fenómeno migratorio de españoles y extranjeros que se concentran en dichas ciudades es especialmente apreciable desde el 2000 cuando las calles, el transporte público, los colegios, y los sectores de la hostelería y la construcción comenzaron a ver una diversidad de rostros, idiomas, acentos y costumbres. En Madrid, por ejemplo, ahora se celebra el Festival de Bollywood con actuaciones de danza y proyecciones de películas indias o también se celebra la semana del Ramadán, en la que se habilita un mercado nocturno y espacios de ocio para conocer más de cerca la gastronomía de algunos de los países musulmanes con mayor representación en la ciudad y fomentar la relación intercultural. Además, desde hace unos años, durante la semana del Día de la Hispanidad, los colectivos y asociaciones iberoamericanas presentes en la capital española salen a la calle, organizados como si fuese un carnaval de Brasil, haciendo una digna representación de sus melodías, trajes y bailes que demuestran la gran diversidad del pueblo latinoamericano.

La sociedad española se encuentra en ese punto de no retorno, en el que la globalización y la facilidad de movilidad de las personas sólo pueden contribuir hacia el desarrollo pluricultural del país, más allá de las comunidades autonómicas que históricamente las han compuesto. De hecho, el convivir con otras culturas provenientes de fuera de España dejará de ser algo anecdótico para convertirse en una obligación de todos y cada uno de nosotros. Y ya no sólo en grandes urbes como Madrid o Barcelona, sino que dicho fenómeno también se llegará a apreciar muy pronto en otros puntos tan dispares como Cáceres, Murcia o Lugo. Según Liz Alderman, editora del International Herald Tribune, la crisis financiera que vivimos en Europa y la guerra de divisas que se está librando a nivel global son una dificultad para algunos a la vez que suponen una oportunidad para otros. Tal es el caso de China, país que está poniendo en marcha una estrategia económica a gran escala en Europa donde ha comenzado a invertir su capital en proyectos de infraestructuras como carreteras y puertos de países europeos periféricos, asumiendo también parte de la deuda acumulada de países como Grecia y quizás próximamente Irlanda. Según los acuerdos a los que se lleguen con cada país, la presencia permanente de los Chinos será aún más importante en las sociedades europeas, dando lugar a una coexistencia cultural que necesitará, tal y como se sigue viviendo en los EE.UU., una reeducación social continua. Por otro lado, otro fenómeno social que estamos viviendo en España es la fuga de cerebros. En un artículo publicado por Sergio Muñoz en Infoempleo.com el pasado 14 de noviembre, el autor comenta los resultados de un estudio realizado por la consultora Adecco, en los que se refleja un aumento del 9,2% en el número de españoles que han emigrado entre el 2008 y el 2010. El perfil de dichos emigrantes es el de un joven entre 25 y 35 años, sin responsabilidades familiares y que por lo general cuenta con una formación altamente cualificada. Tradicionalmente, España ha tenido fuga de cerebros en el sector biosanitario, aunque hoy en día la falta de perspectivas laborales está obligando a cada vez más arquitectos, ingenieros e informáticos a salir del país. Así como a principios del 2000 los inmigrantes en España, en su mayoría provenientes de países sudamericanos, ocuparon puestos en el sector de la hostelería que muchos españoles dejaron en busca de trabajos más cualificados, parte de las próximas plazas que salgan para puestos en dichos sectores, a falta de mano de obra española, la ocuparán los extranjeros igualmente cualificados.

De una manera u otra, nuestras vidas se están viendo alteradas en el ámbito social, educativo, laboral y profesional al incorporar el concepto de la pluriculturalidad como componente inextricable de nuestras vidas cotidianas. ¿De qué manera, entonces, queremos hacer un buen uso de ella? Mi propuesta es que lo hagamos desde el aprendizaje para una comunicación más efectiva y equitativa. Estamos enfrentándonos a conceptos y prácticas culturales desconocidos para nosotros y la realidad es que no podemos echarnos atrás ni empujarles para distanciarnos de ellos. Aún hacen falta una o dos generaciones más para observar realmente el efecto de la sinergia sociocultural que vivirá España, pero el mecanismo ya está en marcha. Tenemos, por lo tanto, la responsabilidad individual de decidir de qué manera queremos y debemos adaptarnos a las exigencias socioculturales que nos marca la sociedad global sin renunciar a la satisfacción de compartir y disfrutar de aquellas diferencias que nos hacen únicos.

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